Hoy seremos arrojados del Jardín del Edén, sentiremos nostalgia por el hombre y hallaremos la respuesta de la mujer a esa expulsión de la mano honda y ligera de Carmen Conde Abellán, Carmen Conde para la historia de la literatura. Armónica en sus formas y en ese planteamiento sensorial de la escritura, Carmen Conde, en Mujer sin Edén, logrará hacernos vivir la primera noche del hombre y la mujer en la tierra, antes de una evocación de las palabras de Dios; también nos hará asomarnos a la primera flor tras la recolección, a la sequía, a la brusquedad definitiva del huracán. Nos susurrará al oído, como una nueva Eva que ahora tiene conciencia de sí misma, una canción por el hijo primero, su llanto por Abel y también el lamento por la maldición de Dios sobre Caín, desde esa sombra del paraíso.