Después del bombardeo de Gernika, impresionados por la destrucción, unos padres deciden que su hija estará más segura si se aleja de España. El ataque aéreo de la Legión Cóndor y la Aviación Legionaria italiana el 26 de abril de 1937 ha encendido la mecha del espanto, entre las ruinas humeantes de una antorcha que no se apagará. Tras la tragedia de Gernika, son ya muchos los padres que temen por las vidas de sus hijos. Por eso, el 13 de junio, el militante comunista Ricardo Castellote y su mujer, María Labat Zabala, embarcan a Carmen, de cinco años, en el vapor Habana. Es el sexto viaje de la nave con niños de la guerra, que transportará a más de 17.000 niños en seis viajes, con maestras y enfermeras, a Francia y Reino Unido. En la sexta travesía, el 13 de junio de 1937, viajan 4.500 niños a bordo del Habana, de los que 1.610 pasarán a la nave Sontay, con destino a Odesa, Moscú y Crimea. Entre esos 1.610 niños que empezarán una nueva vida en la Unión Soviética -muchos no volverán nunca a España- está Carmen Castellote, de cinco años, que andando el tiempo, y desde México, cuando se reencuentre con su familia y su idioma, se convertirá en la última poeta del exilio español.