Mercedes Pinto da su conferencia El divorcio como medida higiénica, en la Universidad Central de Madrid el 25 de noviembre de 1923, en medio de un gran escándalo. Sin embargo, a pesar de la polémica, más o menos previsible, no puede imaginar que ya se ha puesto en marcha el mecanismo del azar que acabará con ella en el exilio. Su discurso es sencillo: dentro el matrimonio, la ley no prevé la situación en la que un cónyuge sufre la enfermedad mental del otro. Mercedes Pinto conoce bien ese escenario, porque lo ha padecido con su anterior esposo, que llega a estar internado en un sanatorio en Madrid. En la conferencia, ella plantea el divorcio como medida higiénica, lo que la enfrenta con la iglesia, la corona y el Gobierno, como le llega a manifestar el general Miguel Primo de Rivera. Desterrada a la Guinea española, decide cambiar ese destino por otro: la próspera, culta y literaria Uruguay los espera, a ella y a su pareja, el abogado Rubén Rojo y Martín de Nicolás, y también a sus hijos. Durante la travesía nacerá el quinto, Gustavo. Ese mismo año, 1924, ha visto la publicación en Madrid de su primer libro: Brisas del Teide. Comienza ahora un periplo vital que la lleva hacia América, a uno de sus países con mayor desarrollo democrático, donde publicará su segundo libro. Refleja un viaje emocional y físico en su tejido lírico, de lo confesional a lo biográfico. Así, en 1931, dejando atrás los mares y los vientos, en Rústica Editorial, de Montevideo, verá la luz su poemario Cantos de muchos puertos.