Antes de los románticos, la niñez era una cosa pasajera que había que superar, y al niño/niña se le trataba como alguien destinado a ser adulto, y se le hablaba como a un adulto en formación.
Pero los románticos (los poetas Tieck, Wackenroeder...), piensan que la niñez es un valor en sí mismo. Schumann dijo: "En cada niño hay una profundidad maravillosa". Robert Schumann es quien más profundizó en la dimensión infantil del ser.
Hoy visitamos las Escenas Infantiles (1838) y otras páginas que idealizan y regresan a una infancia mítica: Romanzas op. 69, Piezas a cuatro manos para niños pequeños y grandes op. 85, El paraíso y la Peri, El peregrinaje de la Rosa.
No rehuimos las sombras de la infancia de Schumann (tal y como las cuenta el psiquiatra y biógrafo Peter Ostwald) pero recorremos las Escenas con ayuda de esa especie de leit-motiv (Si-Sol-Fa#-Mi-Re), signo de la "lejana tierra" encantada que es la niñez, y que palpita o vuela por todas las piezas del álbum.
La metáfora de la lejanía y de las luces que se juntan..