Los desplazamientos diarios al trabajo, a los centros de estudio o a otros espacios habituales conforman lo que se conoce como movilidad obligada. Millones de personas se desplazan a la misma hora hacia los mismos lugares para cumplir con sus responsabilidades. La organización de la ciudad en zonas separadas -zonas residenciales, laborales, educativas o deportivas-, junto con horario rígidos y turnos de trabajo, genera importantes impactos: congestión, ruido y accidentes, entre otros. Para reducir estas consecuencias, la nueva ley de movilidad exige a las empresas, según su tamaño, la elaboración de planes de movilidad sostenible al trabajo. La pregunta es si existe un verdadero conocimiento social y empresarial para transformar la movilidad laboral o si, por ahora, se percibe solo como una obligación normativa. Sobre ello reflexiona Gregorio Magno, CEO de Ciclogreen y experto en la materia.