MiniaturasNapoleón13/04/2012
No ha habido ningún personaje histórico cuyos genitales hayan sido inspeccionados tan a menudo como los del pobre Napoleón. Relatos poco halagüeños sobre las partes pudendas del corso aparecieron en la propaganda británica en el comienzo de su carrera militar. Durante la campaña de Egipto, la prensa sensacionalista de Londres informó que su primera y adúltera esposa, Josefina, había puesto a Bonaparte el sobrenombre de 'bon pour rien', o sea inútil. Tras el divorcio, otras viñetas mostraban desconsolada en el lecho a su segunda mujer, la austriaca María Luisa. Desde la muerte del emperador su cuerpo ha sido incesantemente humillado por la posteridad.