No me cabe la menor duda, que en este preciso momento se está escribiendo o componiendo, una de las grandes obras musicales del siglo XXI. Una pieza que cambiará parcialmente la forma que tenemos de entender determinados aspectos musicales. Una nueva canción que conmocionará a todo tipo de público por igual, sin credos ni dogmas, y que será un éxito que pasará el testigo de generación en generación. Tampoco tengo la más mínima duda, que hay demasiadas posibilidades de que esa canción se quede en el tintero, guardada en un cajón y nunca vea la luz. Que pase el resto de su vida transcrita en una libreta sin materializarse, o que una vez grabada y publicada, pase desapercibido y en el mayor de los anonimatos. Es lo que tiene la música, que es caprichosa y no obedece ni responde a planes maestros premeditados (en la mayoría de los casos).