Cerramos nuestro viaje a través de la liederística brahmsiana. Hemos escuchado a lo largo del verano casi todos los lieder del compositor hamburgués con número de opus. Y hoy abordamos el 121, que alberga los famosos Cantos serios, las Canciones bíblicas. Cada una de ellas es interpretada aquí por dos voces distintas. La primera, Denn es gehet den Menschen… (Porque el destino de los hombres…) (Eclesiastes 3) nos llega en la voz de los barítonos Thomas Quasthoff, con el piano de Justus Zeyen, y Dietrich-Dieskau, con Jorg Demus ante el teclado. La segunda, Ich wandte mich und sahe (Me he puesto a considerar) (Eclesiastes 3) se la escuchamos en primer lugar a la mezzo Cornelia Kalisch y al pianista Gabriel Dobner, y en segundo lugar a la gran Kathleen Ferrier acompañada por John Newmark. Pasamos a la tercera, O Tod, wie bitter biast du (¡Oh muerte! ¡Qué amargo es tu recuerdo!) (Eclesiasticus 4), que nos cantan el bajo-barítono Michael Volle en compañía de Karl Peter Kammerlander y el extraordinario bajo Alexander Kipnis junto a Gerald Moore. Cerramos con la nº 4, Wenn ich mit Menschen und mit Engelzungen redete (Cuando yo hablaba las lenguas de los hombres y de los ángeles) (1 Corintios 13). Primero nos la canta la mezzo española Elena Gragera; después lo hace su profesora holandesa Aafie Heynes. Aquella junto a su marido, Antón Cardó; esta al lado de Jan van den Bogert. Hay evidentes similitudes entre las dos recreaciones. De pupila a maestra. Lamentablemente la de esta no se escucha entera: el tiempo se nos echó encima. En todo caso, nos hemos despedido de Brahms y del verano por todo lo alto.