Locos por los clásicos El precio de la guerra. Virgilio, Eneida X03/04/2026
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Júpiter pone orden en el Olimpo. Así comienza el canto X de la “Eneida” de Virgilio, que termina con sangre y cadáveres. Virgilio convierte la guerra en algo más que una batalla: la convierte en una prueba moral. Eneas regresa por fin con sus aliados y la guerra cambia de rumbo, pero ese avance hacia el destino de Roma no tiene nada de limpio ni de triunfal. Cada paso cuesta una vida, y a veces cuesta también un pedazo del alma.

En medio del fragor sobresalen tres figuras que le dan al libro una fuerza brutal. Palante, el joven lleno de futuro, cae a manos de Turno y su muerte lo cambia todo, porque a partir de ahí Eneas deja de ser solo el héroe piadoso y se convierte en vengador. Luego aparece Lauso, que se sacrifica por su padre, y con él Virgilio mete en plena carnicería algo inesperado: ternura. Y por último está Mecencio, que parecía un tirano feroz y termina revelándose como un padre roto por el dolor. Ahí está la grandeza del libro: nadie es solo una etiqueta, y hasta en los personajes más duros asoma de pronto la humanidad.

En el canto X Virgilio no solo hace avanzar la guerra: endurece a Eneas, complica moralmente a Turno y deja claro que la fundación de Roma no nace entre himnos gloriosos, sino entre furia, muertes y sufrimiento. Virgilio no glorifica la guerra sin más: nos enseña su precio. Y lo hace de una forma inolvidable. El precio de la guerra.

Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de este episodio está formada por My Brother in Arms de Dire Straits; Hurt de Johnny Cash, No Surrender de Bruce Springsteen y la música de Enjott Schneider para Stalingrado.

La imagen corresponde al cuadro “La muerte de Palante” de Jacques Sablet (1778)

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