Nueva York, rinde homenaje hasta el próximo septiembre a Rafael Guastavino, el arquitecto y constructor valenciano que desde finales del siglo XIX, cuando llegó a Nueva York, no dejó de construir su bóveda tabicada catalana por todo Estados Unidos, un modelo que incluso patentó.
Su forma de proyectar y de construir, a bajo coste, encandiló a los profesionales norteamericanos.
Su trampolín fue la cúpula de la Biblioteca pública de Boston y después llegaron otras como la estación central de Manhattan, la del edificio de la Isla de Ellis, el Zoo del Bronx y tantas otras a lo largo de todo el país.
Fue un modelo de arquitectura sostenible, un modelo que no se descarta retomar en la actualidad.
Este homenaje y su estudio en las principales universidades de arquitectura del mundo, así lo avalan.
Conversamos con el arquitecto catalán Agapit Borrás, uno de los profesionales que más saben de la obra de Rafael Guastavino.