Hablamos con Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha relatado en Las Mañanas de RNE la dureza personal y profesional experimentada tras el accidente ferroviario, subrayando que lo vivido "son días muy duros" y que lo peor fue conocer desde el primer momento "que la magnitud del accidente es muy grande y que hay muertos, la palabra que nunca quieres oír en un accidente ferroviario". Puente ha explicado el impacto emocional de visitar el lugar de los hechos y ha insistido en que, pese al cansancio extremo, su prioridad absoluta han sido siempre las víctimas y sus familias.
Sobre la investigación, el ministro ha pedido prudencia y tiempo, advirtiendo de que "pretender saber en 48 horas qué es lo que ha pasado es especular". Ha avanzado que, con los datos preliminares, se puede descartar el exceso de velocidad y, en principio, el factor humano, al circular los trenes "muy por debajo del margen de velocidad". Puente ha calificado el siniestro como "un accidente tremendamente complejo y extraño", destacando que el descarrilamiento por cola en una recta y a velocidad moderada es algo "muy raro" y que sólo puede explicarse por "algo verdaderamente excepcional".
En el plano político e institucional, Puente ha defendido la colaboración entre administraciones y la transparencia informativa, asegurando que la ciudadanía tiene "la plena garantía de que vamos a buscar la verdad de todas las formas y maneras posibles", y que se queda "con la actitud de mano tendida de Moreno Bonilla" frente al criticismo del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Ha rechazado hablar de un "fin del sueño2 de la alta velocidad, aunque ha reconocido que se trata de "un palo durísimo", y ha marcado como horizonte el 2 de febrero para la recuperación total del servicio. Mientras tanto, ha destacado los planes alternativos de transporte y la cooperación con Renfe e Iberia, con el objetivo de "volver a poner en marcha todo como estaba" lo antes posible.