Las mañanas de RNE Íñigo Alfonso se despide tras seis años al frente de 'Las Mañanas'19/07/2024
TP

Íñigo Alfonso se ha despedido de 'Las Mañanas' tras seis años al frente: "No puede existir un programa como este si no tiene el mejor equipo detrás", ha expresado emocionado y ha reflexionado: "Esta luz roja del micrófono abierto es imponente. Te desnuda, te muestra como eres, te mete una energía que puede nublarte y hacerte creer que eres inmortal o eterno sonido, pero es que no eres nada sin ellos". "Desconfíen de quien les diga en la radio que puede solo porque entonces es que no los han conocido. No han conocido a mi equipo ni al resto de compañeros de los informativos y programas de Radio Nacional de España", ha sentenciado.

Josep Cuní dirigirá y presentará ‘Las Mañanas de RNE’, tomando el relevo de Iñigo Alfonso.

Aquí puedes leer el discurso íntegro de Íñigo Alfonso:

Como decíamos en el capítulo anterior, porque la radio es eso: el capítulo anterior, que se une al próximo y nunca se para como la vida misma. Hoy tenemos que decir que “es una maldición vivir tiempos interesantes”. Hoy termino la tarea más adictiva, apasionante y maravillosa que he realizado en la radio, en mi querida RNE, seis años después. Pero esto no es un hasta aquí hemos llegado y bajamos el telón y punto.

Hoy no se acaba nada: el lunes Meritxell Planella les seguirá contando cómo vemos que gira el mundo. Estarán puntuales, a las 6:00h, Meritxell y el resto de compañeros que han hecho posible que cada día sean realidad cuatro horas de radio, que es casi como un milagro. Créanme: no puede existir un programa como este si no tiene el mejor equipo detrás. Esta luz roja del micrófono abierto es imponente: te desnuda, te muestra como eres, te mete una energía que puede nublarte, creer que eres inmortal, eterno, sonido, pero no eres nada sin ellos. Desconfíen de quien les diga en la radio que puede solo. Entonces, es que nos los ha conocido. No ha conocido a mi equipo. Ni al resto de compañeros de los informativos y programas de esta radio. Pero yo sí he tenido la suerte. Yo, sí y gracias.

En estos seis años hemos contado cómo una pandemia nos arrinconaba y amenazaba lo que más queríamos. En una madrugada estalló una guerra en Europa y otra en Oriente Próximo. También, un asalto al capitolio de Estados Unidos. Y no tengo dedos de la mano para contar cuántas noches electorales hemos estado con ustedes, investiduras, atascos políticos, inflación y tipos de interés. Hemos visto amanecer en Kiev y en Jerusalén, en Ceuta y en un buena parte de este país.

Todo esto ha existido porque ustedes han sintonizado la radio y esto es lo más importante. Siempre me ha impresionado que nos hayan hecho un hueco en sus rutinas: en el inicio del día, cuando más caótica es una casa, con las prisas o en el atasco, en el bus o cuando paseaban por el campo. En la ciudad, y fuera de la ella. Jóvenes y mayores nos han dado un tesoro frágil y poderoso: el de la confianza. Gracias por confiar en nosotros y les pido que sigan haciéndolo. Un programa de radio es eso: un intermediario entre la realidad compleja y ustedes. Gracias por permitirnos hacer la radio pública en la que creemos: nos hemos dejado la piel para tratar de estar a la altura de la oportunidad. Una radio sin complejos, abierta, ancha, plural, diversa y abierta al futuro, útil con nuestros aciertos y errores que tendrá continuidad, seguro. Yo he tenido la suerte de hacer radio pública en libertad. Yo, sí y gracias.

¿Y ahora qué? Sólo decirles que estoy muy emocionado y que me siento un privilegiado, que he cumplido un sueño. La primera emisión de 'España a las 8 ' fue el 6 de noviembre de 1967, hace 60 años, y si uno conoce los profesionales que han pasado por estas ondas, impresiona. Es el programa informativo decano de la radio española. Gracias a la radio pública por dejarme ser parte de esta familia. Está sonando Paolo Conte, este 'Via con me' , la sintonía de un programa de radio que todavía permanece en nuestro recuerdo, de la gran Concha García Campoy. Hay canciones que se vuelven sintonías y que mutan en sonido de radio. Esto es lo más grande que le puede pasar: desposeerse de su sentido original para convertirse en un recuerdo, una chispa, unas ganas de seguir escuchando, en este caso, la radio. Es la maldición de vivir tiempos interesantes. El camino es largo y nos volveremos a encontrar, seguro. Muchas gracias de corazón. Disculpen que haya hablado tanto de mí, pero es que me quería despedir.

Las mañanas de RNE
Más opciones