Lo primero que tenemos que decidir a la hora de salir de viaje es si vamos a ir solos o viajaremos en grupo. Las dos opciones tienen sus pros y contras. Viajando varios hay ventajas evidentes: se puede llevar más material, sale más barato, se reparten tareas y se comparten experiencias con otros viajeros. Sin embargo, en mi opinión, el viaje en solitario es el auténtico viaje de aventura. el que enseña quién eres tú en el fondo, en esencia, desprovisto de la hojarasca social, de lo que piensas que ven en ti los demás, del dinero que tienes o no tienes en el banco o de tu posición social. Nada de eso le importa al paisano de Uzbekistán o Tanzania. El viajero solitario está completamente expuesto y también completamente abierto al mundo exterior, a los demás. El viajero en grupo, en cambio, mira hacia dentro, vive en el grupo, para el grupo y por el grupo; se preocupa por las relaciones internas de su pequeño clan.