Por cierto que la poza que nos acoge aparece esta noche teñida de acuarela. Sobrevolarla es similar a planear sobre inmensas ilustraciones, sobre paisajes dibujados a imagen y semejanza de los escenarios del ensueño
Por cierto que la poza que nos acoge aparece esta noche teñida de acuarela. Sobrevolarla es similar a planear sobre inmensas ilustraciones, sobre paisajes dibujados a imagen y semejanza de los escenarios del ensueño. Como "locos perdidos en la aventura", es decir, como poetas, disfrutamos con nuestra amiga alada recorriendo las inmediaciones de este diminuto Edén, caracoleamos entre los álamos, a ras de suelo cruzamos la dulce pradera aledaña a mí, mirándola arrobado a los ojos compuestos sólo me vienen a la cabeza versos, versos robados. Me gustaría decirle, así, como entre violines, como poseído por el espíritu del Príncipe de los poetas aquello de "Deja en su musgo errar mis dedos, ahí donde brilla el botón de rosa: déjame, entre la hierba clara, beber las gotas de rocío, ahí donde la tierna flor está rociada; para que el placer, amada mía, ilumine tu frente cándida como, al alba, el azul tímido". Y acabar así, de subidón (16/10/09)