Hoy, este pequeño insecto del orden de los odonatos, descansa en paz... no, no quiero decir que haya abandonado este mundo sin-probar-pipas-facundo... sencillamente siente un sosiego en el alma
Hoy, este pequeño insecto del orden de los odonatos, descansa en paz... no, no quiero decir que haya abandonado este mundo sin-probar-pipas-facundo... sencillamente siente un sosiego en el alma, o en el hálito vital que tienen los bichos, que no era capaz de disfrutar en plenitud hasta que le hemos puesto nombre para ella: "Mira LiBéLuLa, eso es la paz. La paz interior"... y entonces se ha quedado así, mirando al infinito, rumiando su felicidad y pensando si en esta pequeña charca sobre la que reina habría sitio suficiente para albergar su espíritu en perfecta armonía con el universo... menos mal que el cuerpo se impone, que la materia exige su tributo: En cuanto le ha entrado hambre ha vuelto a las andadas, a revolotear entre los juncos, y a añorar ese estado beatífico recién descubierto... LaLiBéLuLa parece cada día más humana...