La serie de conversaciones que componen “La España vivida” va a acercarse hoy al mundo del arte. Lo haremos de la mano del director del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, profesor titular de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad Autónoma de Madrid. El Thyssen, como es sabido, completa junto al Museo del Prado y el Reina Sofía el llamado Triángulo del Arte, reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Nos interesa que Guillermo Solana nos explique los acuerdos que han permitido que España sea sede de esta extraordinaria pinacoteca integrada por la colección privada de la familia Thyssen-Bornemisza, conseguida a lo largo de varias décadas. Nuestro invitado lleva al frente de la dirección artística del Thyssen desde 2005, y en este período ha sido comisario de exposiciones memorables, como las muestras monográficas sobre pintores impresionistas y postimpresionistas como las dedicadas a Van Gogh, los últimos paisajes, de 2007; Jardines impresionistas, de 2010; Pissarro, de 2012; Cézanne, en 2014 y Renoir-Intimidad, en 2016. Hablaremos algo de la importancia de esta corriente en la historia del arte, y de otro pintor sumamente relevante, Henry Matisse, dueño del color en todas sus versiones. Digamos sobre Guillermo Solana que nació en Madrid en octubre de 1960, hijo de periodistas, y pronto llamado a optar académicamente por el camino de las Humanidades. Se licenció en Filosofía y Letras con premio extraordinario y en 1083 inició su labor como profesor de Estética y Filosofía del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, una tarea que se prolongaría durante veinticinco años. Entre 1978 y 1982, en plena Transición, militó en el Partido Comunista de España, el PCE. Ahora, cuatro décadas más tarde, acaba de aceptar el último lugar de la lista de Sumar a las elecciones europeas de junio de 2024. Es un puesto simbólico, pero que le vuelve a identificar con la ideología progresista que le ha acompañado siempre.