A los 13 años, los padres de Joan Proubasta -«apellido único en mi familia», apunta sonriente- le enviaron a estudiar francés a los Alpes. Allí compró -y leyó- el primer libro de Sherlock Holmes, Sherlock Holmes, y allí quedó prendado por el más famoso detective de todos los tiempos; hasta el punto de convertirse en el mayor coleccionista sobre este personaje de ficciónel mayor coleccionista sobre este personaje de ficción - reune desde libros, obviamente, hasta tazas, puzles, pipas, teteras, pósters de películas, jeringas - «Holmes se pinchaba», justifica- y revistas porno donde aparecen modelos con los característicos sombrero, capa y pipa-, colección que Proubasta acaba de ceder a la Biblioteca Pública Arús, «en virtud de la pertenencia de Sir Arthur Conan Doyle [padre de las aventuras del astuto detective inglés] a la masonería y al movimiento espiritista, temáticas en las que la biblioteca está especializada», apunta Proubasta.«Como sabía idiomas, en la empresa textil en la que trabajaba me mandaban por todo el mundo, y, país al que iba, país que recorría buscando material de Sherlock Holmes», cuenta ilusionado el presidente del Círculo Holmes (01/06/12).