Reportaje sobre ‘The Chopin Project’, un ambicioso proyecto impulsado por la aclamada violonchelista franco-belga Camille Thomas quien ilumina una dimensión bastante desconocida dentro del legado musical de Frederic Chopin, el genio romántico que no solo escribió para piano, sino que también dejó interesantes páginas camerísticas donde revela su pasión oculta: el violoncello.
Entrevista con la prestigiosa violonchelista de repercusión internacional Camille Thomas, quien presenta una trilogía discográfica dedicada al genio del romanticismo Frederic Chopin y a su querido amigo, el virtuoso violoncellista francés Auguste Franchomme, quien le acompañó en su lecho de muerte arropándole con el profundo sonido de su violoncello.
Precisamente aquel instrumento legendario que perteneció a Franchomme, un Stradivarius conocido como ‘Feuermann’, es el violoncello que el destino ha puesto en las manos de Camille Thomas, la virtuosa que actualmente lo custodia y con el que ha grabado estos tres álbumnes discográficos.
El primer disco, ‘The Franchomme legacy’ rinde tributo al mítico violoncellista, amigo íntimo de Chopin y a quien el polaco le dedica su célebre ‘Sonata para violoncello y piano en Sol menor, Opus 65’. Camille Thomas se sumerge en una compleja investigación acudiendo a las fuentes primarias de la Biblioteca Nacional de Francia y encuentra una ingente cantidad de partituras aguardando su momento para ser interpretadas. El primer volumen es un monográfico dedicado a la obra original de Franchomme así como a los arreglos camerísticos que el francés realiza a partir de obras originalmente concebidas para piano por Chopin.
En el segundo álbum, Camille reúne la integral de la música de cámara de Frederic Chopin, recreando auténticas joyas en algunos casos prácticamente desconocidas. Y, por último, en el tercer disco, Camille recopila una serie de arreglos realizados por relevantes compositores a lo largo de la historia, quienes recurren a la obra para piano de Chopin para emprender sus propios arreglos y versiones instrumentales. Tal es el caso del mismo Misha Maisky, otro genio del violoncello, o de la propia Camille Thomas, quienes rinden tributo a la música sublime de Chopin, con sus arreglos particulares.
En este proyecto, Camille Thomas traza una sutil línea genealógica del violoncello en nuestro tiempo y para ello, ha contado con sus maestros, Frans Helmerson y Wolfgang Emanuel Schmidt, discípulos del legendario Rostropovich, al tiempo que ha querido dar la oportunidad a Jaemin Han, un prodigio coreano de dieciséis años. Cuatro generaciones de violoncellistas unidos a través del poderoso cordón umbilical que traza Chopin en este proyecto.
La dimensión camerística del repertorio grabado le permite a Camille Thomas cultivar uno de los géneros que más le conmueven en compañía de grandes solistas y amigos como el violinista Daniel Hope, o los pianistas Julien Brocal, Lucas Debargue y Julien Libeer, junto a los miembros del Gropius Quartett.
Camille Thomas comparte además con Radio Clásica, recuerdos de infancia y adolescencia sobre su elección del violoncello, las dificultades iniciales que después supo convertir en verdaderas oportunidades y cómo su trayectoria artística y vital siempre ha estado guiada por una máxima que resume Dostovieski en la siguiente cita: "La belleza salvará al mundo", un lema que inspira cada sonido de Camille a través de su violoncello.
Reportaje de Mikaela Vergara para el magacín ‘La Dársena’, de Radio Clásica.