Kilómetros de radio 1.500 metros cuadrados y un solo pintor28/05/2017

Jesús Mateo es pintor, desde los 13 años tenía su propio estudio porque comenzó a pintar desde muy niño. Creció en Cuenca un entorno ideal para alguien que tenía claro que lo suyo era el arte y además allí tuvo la suerte de esar cerca de Saura, Torner o Rueda, de vivir movimientos como El Paso. Es tal su elevada idea de lo que es arte que afirma que el que los museos se llenen es una gran noticia, pero la motivación y el interés es lo que cuestiona, porque resumiendo Jesús Mateo dice que la pintura es un elemento arqueológico, recluido en museos, y la cultura en general tiene un interés limitados, está dirigida y mediatizada políticamente. Según su opinión la cultura es ocio puro y duro y en cuento al arte que el practica distingue entre lo que es pintar y ser pintor. Por eso solo hizo una exposición en su vida, y desde entonces que eso ocurrió con 16 años decidió que nunca pintaría cuadros para vender.

Todo cambio con 22 años, conoció al cura Luis que le enseñó una iglesia desacralizada y medio en ruinas en Alarcón, no había luz era de noche, solo la luna iluminaba los muros pero él la vió pintada. Se hizo con los planos e hizo maquetas, dibujos y bocetos sin que nadie más lo supiese y le llevó un año convencer al cura para que le dejase pintar aquellos muros. 1.500 metros cuadros de lienzo blanco para el contar una historia y comunicar a los demás. Para ello fue necesario la colaboración de muchos, pero todo empezó por tres personas que llegaron a su estudio y una se interesó por una maqueta llena de polvo y comenzó a mover la idea y ganar adeptos para que pusieran 5.000 pesetas de entonces, unos 30 euros de ahora, el primer crowdfunding, más una vivienda y comida que le facilitaron por otro lado y así trabajó durante siete años, solo decorando aquellos muros, de eso se cumplen ahora 20 años. La sociedad civil fueron sus micromecenas.

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