Toca lección de historia así que todos nos sentamos muy atentos en nuestro pupitres y tenemos a dos doctores de historia, una con pluma periodística César Cervera en Madrid, y el otro pluma avezada a rellenar renglones de historia de anales e historia novelada. El joven César Cervera, colaborador en ABC como Emilio Lara nos viene a hablar de su libro "Los Austrias, el Imperio de los chiflados". Ese título tan directo y real como directo se barajó entre el autor y la editorial. Tanto César como Emilio no ocultan que de toda aquella dinastía el que más les gusta es Felipe II, pero también coinciden que su alter ego, su primo Rodolfo II, es el más friqui y el más llamativo. Si el primero era coleccionista de huesos de santos, el otro lo era de huesos de gigante. Sea como fuere recuerden que hablamos de protagonistas como Carlos V, su madre Juana la llamada Loca, que era una princesa culta pero que nunca se interesó ni por el poder ni por la corona y terminó reina, lo que nadie puede decir porque loca, quizá fue su locura de amor y los sinsabores que le hacía pasar su esposo Felipe el Hermoso, que tardó en ir a recibirla cuando se adentró en tierra de Flandes para casar con él, pues la princesa perdió el 30 por ciento de séquito que la acompañaba antes de encontrarse con él en aquellas frías tierras.
Carlos V es el que representa el príncipe por excelencia. Fue fiel a su esposa Isabel de Portugal, aunque su inclinación natural era la opuesta. Se le conocen hasta seis bastardos. De Felipe II se dice que lo de sus amores con la princesa de Éboli es una leyenda urbana, pues aunque coleccionista de reliquias de santo y religioso más allá de lo razonable, no despreciaba el goce de la carne en tálamo real o plebeyo y sus amantes según César Cervera están bien documentadas. De Felipe III mejor ni pararse, afirma que es un hombre gris, ni gozaba con el poder, ni tenía gusto por el arte, ni na de na, que diría un castizo, así que ni no ven mucha bibliografía sobre este hombre no se sorprendan porco haya que contar y del pobre Carlos II simplemente decir que es la palpable prueba de como las relaciones cerradas e incestuosas de esta familia terminaron por corromper la genética de los descendientes.
Disfruten con la conversación y no se pierdan los apuntes musicales de Emilio Lara, esas versiones originales de películas que encuadran los temas y que selecciona Manolo Castro. Por cierto que Emilio Lara dejará la tierra de los olivos el próximo fin de semana y promete estar en Madrid para contarnos algo más de historia antigua, moderna o la que corresponda que de eso sabe mucho.