El Buscador Juan Pablo Arenas en su versión dominical para Kilómetros de radio, nos aconseja visitar el blog del divulgador Luis Alfonso porque nos va a recordar que hace 70 años se desató la fiebre ovni, allá por 1947 en la mañana de un 24 de junio. Entonces el aviador Kenneth Arnold dijo haber visto objetos volantes no identificados cuando volaba en el estado de Washington al sur de Seattle. Posteriormente, la prensa en vez de objetos hablaría de "platillos volantes" - Flying saucer -. Y justo después de su historia todo el mundo comenzó a ver platillos volantes por todas partes, curiosamente ahora que todo el mundo lleva un dispositivo móvil de captura no sabemos de nu¡ingún avistamiento.
Más temas ¿cuanto tiempo hay que tomar el sol? Existe en la Politécnica de Valencia un grupo de investigación en Radiación Solar. Ese grupo habla de que la exposición media en junio es de 29 minutos. En enero de 150 minutos y de media bastan 10 minutos en verano y de dos horas en invierno.
El armamento también es una competición científica y tecnológica, es otra de las cuestiones planteadas por Juan Pablo Arenas. La armada española necesita aviones para el buque Juan Carlos I. Es el buque más grande que tenemos y es lo más parecido a un portaaviones, pero no lo es. Los portaaviones tienen un fascinante sistema con el que lanzan los aviones sistema tirachinas infantil. Ahora se está probando una catapulta magnética, porque el Juan Carlos I no tiene eso ni cable de frenado. Por eso hay que tener aviones de despegue vertical. Ahora los aviones con los que operamos son los viejos Harrier, pero la empresa que los fabrica aconseja que se les saque de servicio en 2020 y por cuestiones de presupuesto el Gobierno español tiene que optar por un nuevo avión, ya que no se puede adquirir un portaaviones.
Terminamos con el gran incendio en Portugal, la tormenta ígnea. Para que se producta ese fenómeno es necesario mucho calor y combustible disponible, y nuestro país vecino tiene mucho de eso. El fuego necesita oxígeno. Además, sabemos que el aire caliente subre y el aire frío baja. Estos dos factores producen enormes vientos. Si hay viento en los alrededores, estos vientos diseminan el fuego, pero también evitan la tormenta ígnea. Si no hay viento, se acentúan los vientos internos del propio incendio. Así que el fuego empieza a chupar todo el oxígeno de los alrededores y empieza a calentarse a temperaturas cercanas a los 800 grados. Tenemos vientos de 100 kilómetros por hora y 800 grados y eso fue la imagen de horror que dejó el incendio de Portugal.