Tiempo de "El Buscador" en Kilómetros de radio, para conocer cosas de forma divertida... Datos y estudios expuestos con un lenguaje sencillo al alcance de todos...
1.- Los animales más letales del mundo. El suricato, el Timó amigo de Pumba, es muy malo con los de su misma especie. Uno de cada cinco muere asesiando por los suyos antes de llegar a la edad adulta. El siguiente el cercopiteco de cola roja un mono que vive en África, los lemures después, el león marino, la marmota caudata de Asia, el león, la mangosta rayada y el lobro gris de Asia y Norteamérica. Conclusión que recordando a Hobbes :El hombre es un lobo para el hombre, sí pero otros animales nos ganan y eso se debe a un aspecto evolutivo como nos explica Juan Pablo Arenas.
2.- Simón Peres el hombre que consiguió el primer reactor nuclear para Israel, lo negoció con Francia en tiempos de guerra fría y los franceses lo hicieron con reticencias para no entrar en tensión con Estados Unidos, dado lo conflictivo de la zona. Sabemos que Israel siempre declara que no tiene un arsenal militar, pero tanto como el Estado hebreo lo niega otros lo ponen en duda apuntando al Dimona en el desierto del Negev. Es un aspecto de lo mucho que hizo ese padre fundador del Estado de Israel, pero hay más cosa que a modo de homenaje les recuerda El Buscador.
3.- Ciudadanos chinos en el Londres del Imperio romano. Se han encontrado en un cementerio usado entre los siglo II y IV dos esqueletos cuyos rasgos parecen ser de personas nacidas en China o Japón. Son solo fragmentos. Por otro lado, en China se han encontrado monedas romanas del Siglo I y en Vietnam una moneda de la época de Marco Aurelio. Existía la Ruta de la Seda y el vidrio romano era muy apreciado en Asia. Asi llegamos a la leyenda de la batalla de Carras donde se dieron por desaparecidos a 10.000 soldados romanos. Tiempo después se dijo que un gobernador del sur de China luchaba con un ejército sabía guarecerse de las lanzas y otras armas que portaban los enemigos, una pista para pensar que aquellos guerreros podían ser parte de esos 10.000 romanos desaparecidos tras Carras, pues ellos sabían cerras filas y montar una defensa blindándose con sus escudos durante los ataques.