Joyas del archivo sonoro El funeral por las víctimas de los "Sucesos de Vitoria": mucho más que un acto religioso05/03/1976

3 de Marzo de 1976, los "Sucesos de Vitoria"

Marzo de 1976: Francisco Franco ha muerto hace solo tres meses y Arias Navarro continua al frente del Gobierno, gabinete en el que Manuel Fraga es Ministro de Gobernación (ministerio que tiene las competencias en seguridad ciudadana). La Ley de Orden Público de 1959 sigue vigente y pena con dureza cualquier actividad "perturbadora del orden público", como los "paros colectivos en empresas" o las manifestaciones ilegales (lo eran prácticamente todas que no hubieran sido convocadas por el aparato franquista).

El proceso de descomposición del régimen franquista se venía gestando desde hacía años en un contexto de aguda crisis económica (inflación en torno al 20 %, crecimiento del paro exponencial, salida masiva de capitales) y de cambio social imparable. La transición estaba en marcha, pero en absoluto garantizado que terminase en un régimen plenamente democrático.

El funeral por los fallecidos por disparos de la Policía Armada tras el desalojo por la fuerza de la Iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria el 3 de marzo de 1976, conocidos como los "Sucesos de Vitoria" y en el que fue vetada la presencia de autoridades, se convirtió en algo más, en mucho más, que una celebración religiosa.

Concelebrado por 80 sacerdotes y con la presencia del obispo Peralta Ballabriga, la homilía -elaborada de forma conjunta por varios sacerdotes y aprobada y resumida por Peralta- fue una durísima denuncia y condena de la violencia ejercida, entre aplausos de los miles de asistentes que llenaban la Catedral. También, una llamada a la misericordia y el perdón cristiano y a que el conflicto acabase cuanto antes con un acuerdo justo, el que buscaban "aquellos cuya muerte hoy celebramos", petición final que contó con la desaprobación general.

Tras la homilía intervino un trabajador que había participado en las huelgas, mucho más dispuesto a señalar culpables, a exigir justicia, que a perdonar, y que hizo un llamamiento a continuar una lucha que considera justa y a secundar la huelga general.

La celebración acaba con las palabras de un familiar de los fallecidos que, en un ejercicio de magnanimidad, pide a los asistentes que "traten de borrar toda sombra de odio".

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