El parte facultativo en el que se comunicaba el fallecimiento de Francisco Franco fue firmado el 20 de noviembre de 1975 a las 7,30 h por “el equipo médico habitual”, aunque la muerte se hubiera producido en torno a 3 horas antes y el Ministro de Información y Turismo, León Herrera Esteban, la hubiera comunicado al país a través de Radio Nacional a las 6,13 horas de la mañana.
Era el último de los más de 700 partes médicos que Radio Nacional había leído desde el 21 de octubre, fecha en la que se emitió el primero, cuando se asumió la gravedad del estado de Franco. El equipo que le atendía emitía varios al día que se repetían en cada boletín informativo, 24 partes diarios.
Parece que el entonces Jefe del Estado, no era partidario de que se diera información, pero tanto el Gobierno como la familia desoyeron sus deseos y España asistió durante un mes a una sucesión de partes médicos que detallaban puntual y profusamente el proceso de deterioro de su salud hasta su muerte. Eso sí, con ciertas particularidades, como la prohibición a los médicos de que mencionasen la palabra “infarto”, algo que solo pudieron citar en este último parte, una vez que Franco había fallecido. Mientras, tenían que acudir a alambicadas expresiones que no eran entendidas ni por los ciudadanos ni por los periodistas, que tuvieron que pedir a otros facultativos que les “tradujeran” los partes, para poder valorar lo que se decía.
El infarto agudo que sufrió el General Franco el 15 de octubre y la heparina que se le administró para que pudiera presidir el Consejo de Ministros del día siguiente, fue el principio del fin. Pero, oficialmente, no se le pudo poner nombre hasta más de un mes después, cuando ya había muerto.