22 de febrero, LXXXVII aniversario de la muerte de Antonio Machado
A pesar de ser un de nuestros más reconocidos escritores, Antonio Machado jamás pudo vivir de los ingresos que le reportaba la venta de su obra. Su ganó la vida como profesor tras aprobar unas oposiciones a catedrático de lengua francesa para centros de secundaria en 1907. Complementaba su sueldo con colaboraciones en prensa o como crítico literario.
En septiembre de 1932 se instala en Madrid donde había conseguido la cátedra de francés del instituto Calderón de la Barca. Allí continúa como docente en el curso 1935-1936, cuando Concha Ramírez -llegada a Madrid dos años antes, donde su padre, militar, es trasladado- le tiene como profesor.
Desde ese momento, ambos comparten periplo vital: sufren la Guerra Civil primero en Madrid, luego en Valencia (a la que huyen tanto Machado como la familia de Concha) y ambos abandonan España por la frontera francesa camino del exilio.
Como es bien sabido, don Antonio muere en Colliure solo unas semanas después debido a su frágil salud. Concha, entonces adolescente, sobrevive y solo vuelve a España en 1979. Ya octogenaria, publica sus diarios de juventud en el libro Diario de una niña exiliada.
En 2014 es entrevistada por el Ciudadano García en el programa Esto me suena. Concha, con 90 años, mantiene una lucidez magnífica que le permite rememorar cómo era Machado como profesor y detalles de su dura vida en el exilio, pero también se muestra optimista y sigue pensando en visitar Francia en coche... conducido por ella misma. Un ejemplo de resiliencia, sin duda.