Enrique Muñoz hizo tablas con Karpov cuando solo tenía 8 años y salió en los periódicos deportivos de los inicios de los años 90', que entonces volaban de los quioscos. Poco después, sus padres le obligaron a dejar el ajedrez por recomendación médica. Hoy, ese niño es padre, de Noa y de Alba, que también empiezan a despuntar en el tablero. Hemos reunido a las tres generaciones de la familia. A tres etapas de la vida. A tres puntos de vista.
Manuel Azuaga nos acerca la figura Samuel Reshevsky, un niño prodigio que aprendió ajedrez casi antes de saber contar y escribir. Y, además, nadie le enseñó.
Hoy la habitante mágica de Jaquelandia es María Rodrigo. Es maestra de ajedrez, psicóloga, escritora, y creadora de contenido. Además lleva colabora en programas de reinserción donde el ajedrez es herramienta terapéutica. Una mujer capaz de hacer de todo lo que tenga que ver con un tablero y unas piezas.