Este 8 de marzo queremos recordar el legado y la voluntad de una mujer que sigue siendo un referente de la literatura chilena y latinoamericana. Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura, en 1945, logrando el primer reconocimiento de la Academia Sueca a las letras latinoamericanas. La poeta fue una firme defensora de la educación pública y de los derechos de las mujeres y de los indígenas. Después de su muerte decidió donar los ingresos de derechos de autor, de sus obras en América del Sur, a niños huérfanos y de bajos recursos de la localidad chilena de Montegrande, donde pasó su infancia. La orden de los Franciscanos debía recibir y distribuir esos fondos pero casi 70 años después las cuantías son escasas, las donaciones de editoriales son voluntarias y no hay una ayuda real a estos niños vulnerables.