La cepa castellana que cruzó el océano y regresa a casa cinco siglos después.
De entre todas las variedades de uva cultivadas en el Nuevo Mundo, hay una que destaca por su papel fundacional: la Listán Prieto. Originaria del centro de España, fue una de las primeras en llegar a América en el siglo XVI.
Conocida como uva país, misión, criolla chica o negrita según el país, esta cepa echó raíces en todo el continente, desde Perú hasta California. Fue clave para el desarrollo de vinos populares como el pipeño chileno o el pisco andino, y acompañó la vida cotidiana de campesinos, marineros y revolucionarios.
Despreciada luego por las élites, que prefirieron variedades francesas, la Listán Prieto renace hoy como símbolo de resistencia cultural, biodiversidad y sostenibilidad. Su historia refleja la mezcla de tradición y mestizaje que caracteriza a la viticultura hispanoamericana.