Durante casi cuatro siglos el tema de la Folía fue, quizás, el más conocido en toda la Europa occidental. Más de 150 compositores lo tomaron como referencia para sus obras, muchas de ellas en forma de variación, pero otras como sinfonías (la Quinta de Beethoven), cantatas (la BWV 212 de Bach), concerti grossi (de Geminiani), rapsodias (de Liszt) o sonatas (la decimosegunda de Corelli). Todo a partir de un bajo originado en el siglo XV en la Península Ibérica que, por azares del destino, acabó en las manos de Lully en la corte del Rey Sol. Desde entonces, su fama fue en aumento y, pese a sufrir ligeros cambios, nunca perdió la esencia pese a interpretarse con órganos, clavicordios, pianos, mandolinas, violines, sitares o trompetas.
Y sobre su origen, la diferencia entre Folía temprana y Folía tardía, su relación con la locura, su llegada a Francia, su viaje a Italia y cómo se extendió finalmente por toda Europa durante los siguientes siglos se han escuchado las palabras de Roberto Quirós, José Manuel Gil, Stefano Russomanno y Almudena Martín Castro.