Trazamos ese mapa de la poesía que nos lleva a otras orillas, pues la geografía tiene, a juicio de Mario Obrero, una vinculación con la poesía en que son dos elementos que determinan y cambian por completo el paisaje y que, además, tienen una edad eterna. Nos adentramos en la geografía física, pero también la política, y sobre todo la poética, y para ello comenzamos leyendo un poema del autor asturiano Xuan Bello. Dice nuestro poeta en París que los fósiles en la poesía no son nunca piedras sino seres vivos. Así, cobrán más sentido estos versos tan conocidos de Miguel Hernández que decía aquello de “en este campo estuvo el mar/ alguna vez volverá/ si alguna vez una gota roza". Y, para reactivar el recuerdo del tiempo perdido, de lo convertido en ajeno, en ínsula, abrimos el atlas para encontrar los versos de MAMS, poeta que por cierto siempre anda en el etime, palabra canaria de origen guanche que alude al borde superior de un risco. también hay una geografía sociológica, de lo que queda fuera de los mapas, de los centros y núcleos del pensamiento, del poder y de aquellas epístolas que viajan de una latitud a otra en el pico de pájaros desconocidos. Para continuar nuestro mapa, nos detenemos en los versos de Ángela Figuera, gran poeta bilbaína que dedica su poemario “El grito inútil” “a los que no quieren escuchar. Advierte Obrero que la carrera de Figuera, como la de la grandísima mayoría de poetas mujeres del siglo XX, estuvo marcada por todo un sistema montañoso de ninguneos, elitismos y machismo. Sin embargo, hoy nos ha acompañado esta fantástica poeta que quizá se hubiera llevado bien con nuestro siguiente invitado, Tonino Guerra. Y llegamos al final desde el panal y la colmena de geográfica de la palabra, desde ese jardín que menciona Tonino y que es importante nombrar, la agricultura, que es siempre dependiente del paisaje, de la orografía, de las condiciones geográficas. Entorno fértil para el campo y la siembra son los poemas de Soraya García, poeta que sabe a la perfección que, al otro lado de una montaña lo que hay es otra montaña.