En Clásicos en la Gran Pantalla hablamos del ucraniano Sergei Prokofiev, compositor del cuento musical más famoso de todos los tiempos: Pedro y el lobo. Lo escribió en 1936 a petición del teatro central infantil de Moscú. Y lo compuso en apenas 4 días. Pero es toda una señora obra para orquesta porque participan todos los instrumentos de una orquesta sinfónica. Y es que de eso se trata, de que a través de este cuento los niños aprendiesen a diferenciar los timbres de una orquesta.
La música de Prokofiev ha sido muy influyente en las bandas sonoras cinematográficas, como la marcha del Amor de las tres naranjas, uno de sus óperas más famosas de las 8 que escribió. Y es que el género operístico fue uno de los favoritos de este autor, nacido en 1891 en Sontsovka, Ucrania.
La revolución rusa de 1917 le pilló en casa, de hecho, se retiró al Cáucaso para huir de los disturbios de San Petersburgo. Al estallar la contienda entre los bolcheviques y el gobierno provisional se fue al único Puerto franco que quedaba, Vladivostok, y allí se embarcó en 1918 rumbo a EEUU, donde fue presentado como “el pianista bolchevique”. Alllí, en Nueva York, conoció a la soprano calatala Carolina Codina, llama Lina Llubera, con quien se casó en 1923. Juntos ya fueron a París. Pero al final, cansado de la difícil recepción de sus obras en Europa occidental decidió Volver definitivamente a la Unión Soviética.