Una feria es un evento industrial, social, económico y cultural que se lleva a cabo en una sede y que llega a abarcar generalmente un tema o propósito común. Sus objetivos primordiales pueden ser la promoción de la cultura, el desarrollo comercial y de industrias. Hay dos cuestiones que siempre marcan los intereses de una feria. El primero la estimulación comercial, la finalidad de lucro o de generar ganancias para las localidades anfitrionas y los patrocinadores, por ello el divertimento y el entretenimiento es algo siempre atractivo y sugerente para la realización y dinamización de estas celebraciones. Las diferentes ferias son innumerables ya que las hay de todo tipo, ya sean regidas por las patronas locales, que en este caso serían las llamadas romerías pero también existen las tecnológicas, las gastronómicas, las ferias de arte contemporáneo o todo tipo de verbena que tenga como objetivo la festividad de algún hecho histórico concreto. Podemos encontrarlas en cualquier tipo de ciudad o pueblo, ya sea rural o no, ferias del ganado al más puro estilo campestre pero no hay que olvidar las más actuales como las webinars o las ferias virtuales.
Pero en ese mar feriante hoy nos quedaremos con aquellas que han generado mayor cultivo musical, esas que sin música no se entenderían, celebraciones mediante el sonido ya no solo de instrumentos sino de cacharros característicos de cada una. Los olores, los colores, los diferentes "gentíos", sus luces y sus sombras, todo ello hacen de cada feria o verbena de un hecho el cual visitar y experimentar, no sólo como algo exótico sino como algo que nos habla del sentimiento de comunidad, de la tradición como utópica idea conservadora, una ortodoxia heterodoxa que nos vuelve a mostrar lo fascinante de las costumbres arraigadas al territorio, a esas que nos siguen enseñando que cuando hablamos de estos eventos nunca hablamos de pasado y sí de presente, espacios de delirio que lo clásico se utiliza a modo de excusa para seguir con la vida como acto de celebración, un día a día, como si nuestra existencia deambulara a diario de feria en feria.