El arte de conversar es una práctica que tiene que ver con la escucha y el acercamiento al diferente. Cada vez que conversan dos personas se da el mágico hecho de la conversión en gran o pequeña. También el simple y revolucionario hecho de la presencia es parte importante aunque existen otro tipo de conversaciones como la telefónica, la internauta o las conversaciones con lo divino o lo inanimado. Todo ello pertenece a este género vital. Un diálogo siempre abre grietas que generan un canal donde la convención se dinamita. Conversar es el gesto que nos aleja del individualismo y del nihilismo. Conversar con uno mismo siempre encierra la mirada de otro u otros tanto de manera retrospectiva o futurible porque si comprendemos que no existe el hombre solo la conversación no se puede dar desde un ser solitario