Nuestro segundo día en Estrasburgo de esta semana en la que la décima legislatura del Parlamento Europeo ha comenzado.
Los próximos cinco años, hasta 2029, será esta Eurocámara la que se encargará de representarnos a nosotros como ciudadanos europeos, que votamos para elegir a los 720 eurodiputados que la componen, 61 de ellos españoles. Es la Eurocámara que tendrá que responder a los desafíos del momento europeo e internacional, que son muchos.
Roberta Metsola, presidenta en la última parte de la anterior legislatura y que lo va a ser también en el inicio de la que ahora se inicia porque ha ganado la votación. Metsola, que se ha reivindicado como aglutinadora del centro político, en principio era candidata única, pero a última hora de la tarde de ayer tuvo otra más, la de la eurodiputada de Podemos, la ex ministra Irene Montero, la alternativa de la izquierda en busca del cambio, por ejemplo el de no aceptar lo que llama política de guerra de la Unión.
Hoy también hemos visto caras nuevas en el hemiciclo y fuera de él. En las tribunas de invitados o en los pasillos de la Eurocámara se veía juventud y futuro. Muchos visitantes, la mayoría de ellos estudiantes, que han podido conocer de primera mano como es este pleno tan importante del parlamento europeo constitutivo de la legislatura. Entre los jóvenes estudiantes, nos hemos encontrado con un grupo de la Universidad de Comillas que están estudiando un Máster de Relaciones Internacionales y Comunicación Global que están conociendo cómo funcionan las instituciones europeas visitándolas y hablando con eurodiputados y funcionarios que les están ayudando a entender cómo funciona la política europea.