Es una misión sin precedentes y la sonda Rosseta, de la Agencia Espacial Europea, está a solo unos meses de su destino: el cometa 67P Churymov-Gerasimenko.
A finales de agosto se situará en una órbita que gira a 30 kilómetros del mismo, en octubre se habrá acercado ya a los 10 kilómetros y en noviembre soltará la sonda que deberá posarse en la superficie de la roca para estudiar su composición. En esta aproximación, la nave sigue trabajando, obteniendo datos del cometa, densidad o gravedad y elabora mapas de la superficie de la roca para saber cuál es el mejor sitio para que aterrice la sonda.
En el Centro Europeo de Astronomía Espacial, en Villanueva de la Cañada, se coordinan los cálculos de esta misión, y con estos expertos internacionales hablamos hoy en Eureka.