Enamorarse desencadena una verdadera tormenta química en nuestro organismo.
Serotonina, adrenalina, neurotransmisores que se vuelven locos y que son los responsables de que sintamos mariposas en el estómago, obsesión por la persona amada, e incluso hacen realidad algún que otro tópico. Porque señores, es verdad: ¡el amor es ciego!
Hay una zona del cerebro que hace que seamos incapaces de juzgar de manera crítica a nuestra pareja, ¡pero solo al principio!.. Porque la química del amor también tiene fases.. ¿Te interesan?.
La neurobióloga Mara Dierssen nos las cuenta en Eureka.
Además de San Valentín, el 14 de febrero es el Día Mundial de la energía y por eso visitamos Ecópolis, en Rivas Vaciamadrid, un municipio que apuesta por las energías renovables y limpias.