José María Galán tiene un plan y lo está cumpliendo. Se trata de repetir la misma rutina que los días previos al 18 de enero de 2026. Ese día Galán viajaba en el asiento 13A del vagón 4 del Alvia accidentado en Adamuz y hoy, un mes después del accidente y un día después de que abriera la línea de alta velocidad a Sevilla, quiere cumplir la última parte de su plan: viajar otra vez en un AVE para darle a su cuerpo una experiencia totalmente contraria a la que sufrió aquella noche.
Pero, hay más. Galán no sólo viajaba en el Alvia accidentado en Adamuz, sino que fue el pasajero que se lanzó a caminar cerca de las vías para buscar ayuda, al comprobar que los servicios de emergencia no acudían al rescate de su tren. Galán fue la persona que avisó a la Guardia Civil de que aquello no era un descarrilamiento de un tren Iryo, sino un choque entre dos trenes.
¿Qué hay detrás de una personalidad así? Quizá la explicación a ese comportamiento, a echarse a caminar por una vía a oscuras en pleno invierno en Sierra Morena y también tomar un AVE tan solo un mes después de haber sufrido un accidente gravísimo, venga de su pasión. José María Galán es guía en el Parque Nacional de Doñana y rastreador: sigue las huellas de los animales para conocerlos mejor y así vivir en armonía con su entorno.
Un trabajo de Juanjo Cubero.