Hace 10 años a Ramón Arroyo le diagnosticaron esclerosis múltiple, una efermedad neurológica degenerativa. A pesar de los cambios físicos que esta enfermedad produce, Ramón ha sido capaz de completar un ironman, la prueba más exigente del triatlón que consiste en nadar 3,86 kilómetros, montar en bici durante 180 y completar una maratón, es decir, 42,2 kilómetros. "Lo más duro de toda la prueba fue tomar la decisión de hacerla", asegura Ramón que entró en meta en torno al puesto 800 de 1.200 participantes, tras 12 horas y 37 minutos de ejercicio físico. Por eso, él recomienda a todo el mundo que padezca esta enfermedad "que hagan ejercicio físico", siempre siguiendo las pautas médicas, apostilla, porque "ser capaz de superar esta prueba a mí me ha aliviado bastante". Ahora se prepara ya para el ironman de Lanzarote, uno de los cinco más duros del mundo, que se celebra en mayo (18/12/13).