Siempre es buen momento para reivindicar la figura de Odón de Buen, un aragonés enamorado de la mar, padre de la oceanografía española y fundador del Instituto Español de Oceanografía, con una vida de película. Encarcelado tras el estallido de la Guerra Civil por republicano y darwinista, pudo salir de la cárcel por la intermediación de diplomáticos extranjeros ante las autoridades franquistas, emprendiendo a pie la ruta del exilio por la frontera francesa antes de partir en barco a México, donde falleció en 1945 condenado al olvido. Desde hace años, la fundación Odón de Buen trabaja para rescatar su figura y restituir su nombre, con el que ha sido bautizado el buque insignia de la flota científica española.
Además recibimos la visita de un viejo conocido, Xabier Agote, el presidente de la fundación Albaola, un carpintero de ribera que lleva años recuperando este oficio en la localidad de Pasaia, en Gipuzkoa, donde ha logrado reconstruir, con las técnicas del siglo XVI, una réplica exacta del ballenero San Juan, uno de los primeros buques de carga transoceánicos, que se hundió en 1565 frente a las costas de Labrador, en Canadá. Allí permaneció bajo el mar, bien conservado por las frías aguas, hasta que fue descubierto en 1978 como uno de los grandes tesoros de la arqueología marítima mundial. Una historia fascinante que culminó el pasado 7 de noviembre con la botadura del renacido San Juan, que volverá a cruzar el Atlántico para rendir homenaje a los antiguos marineros vascos.