Gonzalo García-Pelayo Segovia
Hombre polifacético, muy conocido por haber encontrado el método legal con el que desbancar los casinos en los años 90 del siglo pasado, estudiando los fallos de las mesas de ruleta. Acaba de terminar la que es su película número diez Todo es de color. En ella rinde tributo a Triana, el trío de rock flamenco liderado por Jesús de la Rosa Luque, que murió en la carretera cuando regresaba de un concierto a beneficio de los damnificados en unas riadas en Anoeta. Un trágico final, que junto a la promesa que se habían hecho sus miembros, de que si algo le pasaba a alguno de ellos el grupo se disolvía, los convirtió en leyenda. Tele, el batería del grupo quién dio nombre a la banda inspirandose en la banda americana Chicago a la que era gran aficionado, fallecería años más tarde y el tercer componente, Eduardo, se retiró a vivir, tras algunos intentos en solitario a los Caños de Meca, en donde termina la película. El descubridor y mánager del grupo, es Javier García-Pelayo (sí, hermano del director de la película y productor de los primeros discos de Triana) un tipo entrañable que si no fuera por su marcado acento, podría parecer un americano de la ruta 66 a lomos de una harley. Una de las escenas de humor más surrealistas de la película fue la del combate que se desarrolla en la farmacia a dentelladas contra un navajero. No quiero destriparles la cinta, El odio los spoilers, una película para los amantes de la música de Triana y para aquellos que quieran disfrutar de un buen rato. Divertida con imagenes preciosas de La Mancha, Sevilla, Los Caños y música, mucha música. ¡Disfruten de la flamencura!