En Turquía y en Siria la situación es desesperada. Ya han pasado varios días tras el terremoto y las posibilidades de encontrar a personas con vida bajo los escombros es mínima. Eso se nota en la cifra de víctimas que sigue subiendo a cada hora. Miles de personas buscan a sus familiares entre lo que queda de sus casas y el silencio es clave. En mitad del caos, del sonido de las ambulanciastratan de escuchar el más mínimo signo de vida para sumar supervivientes, mientras el estremecedor número de fallecidos aumenta -con cada hora- a mayor velocidad.
Además de Turquía y Siria otra de las imágenes de la semana está en Bruselas. Primera visita de Zelensky a la capital comunitaria. El presidente de Ucrania participaba en la cumbre de líderes europeos. También mantenía encuentros con varias delegaciones e intervenía ante el pleno de la Eurocámara, como ya hizo el miércoles en Reino Unido y después en Francia, Zelensky agradecía la ayuda militar de los 27.
Un fragmento del discurso del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, durante el discurso del estado de la Nación se ha hecho viral en las últimas horas en España. La relevancia es todavía mayor, ya que esta intervención es una de las ceremonias más importantes de la política estadounidense. El presidente reconoció que es capitalista, antes de defender un sistema fiscal "justo" con grandes impuestos a los multimillonarios en comparación con los que pagan profesores o bomberos. Además, sacó pecho de que con él la cifra de multimillonarios había crecido.
El presidente brasileño, Lula da Silva, viajaba el jueves hacia Washington para su primera cita con su homólogo estadounidense, Joe Bien, con quien abordaba una agenda que incluye democracia, medioambiente y paz.
Y resurgimiento del correísmo en Ecuador. El domingo, en las elecciones provinciales y locales del país andino, el expresidente e izquierdista Rafael Correa y su nuevo movimiento político, Revolución Ciudadana, se llevaron los municipios y las provincias más pobladas del país. También respondieron ocho preguntas de un referéndum promovido por el Gobierno para convertirse en bálsamo político tras dos años de parálisis administrativa, falta de liderazgo, pésima elección de su equipo y los primeros escándalos de corrupción no fueron aprobadas por los ecuatorianos. Ni siquiera las dos principales, las más populistas: la extradición de los líderes narcos a EE. UU. y la reducción del número de diputados en la Asamblea Nacional.