La Unión Europea empezó el año muy reforzada por las medidas y la reacción ante la pandemia y la guerra en Ucrania, pero lo cierra dividida por guerra en Medio Oriente y con algunos asuntos pendientes antes de que se cierre el periodo de la Comisión: presupuestos, política migratoria...
En Estados Unidos el cambio de rumbo de Biden, aún con algunos triunfos, se ha visto obstaculizado por el bloqueo republicano. Cierra el año con la incertidumbre por la falta de aprobación de la ayuda a Ucrania y con la duda de si la Casa Blanca tomará medidas más drásticas antimigratorias en frontera sur.
China salió de la pandemia a comienzos de año, mucho después del resto, pero su economía no termina de despegar, a pesar de que se beneficia del petróleo y el gas ruso muy baratos. Su ambición de potencia global no se traduce en mayor implicación en gobernabilidad.
Rusia empezó el año pretendiendo el estancamiento de la guerra en Ucrania, para desinflar el malestar ciudadano y la contestación. Gracias al estallido del conflicto en Oriente Próximo, logra dividir a los países desarrollados, desviar la atención de Ucrania e incluso reactivar una cierta ofensiva militar a pesar o gracias también al invierno.
En Latinoamérica, el año empezó con el intento de golpe en Brasil y termina con la toma de posesión de Milei.