En primera persona Yo de aquí no me voy14/09/2017
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La Casa Palacio del Pumarejo es un monumento declarado como Bien de Interés Cultural (BIC) gracias a la presión vecinal que en estos últimos 17 años ha logrado que esta casa no se haya convertido en un hotel de lujo y que sus mujeres empezando por Felisa sigan viviendo ahí a pesar del deterioro del edificio. Lo construyó el conde Pedro de Pumarejo a finales del siglo XVIII. Sus muros y sus columnas de caoba han visto como en diferentes épocas por su patio pasaban niños acogidos, mujeres represaliadas, una escuela de adultos o gallinas de pelea. Pero una de las mayores amenazas llegó en el año 2.000 cuando una constructora se hizo con el 50% del inmueble con la intención de convertirlo en un hotel de lujo desalojando a las familias que allí vivían. A todas menos a Felisa que el mes que viene cumple 85 años y se ha convertido en el estandarte de la lucha junto a otras mujeres que ya han fallecido en estos 17 años de lucha comunitaria. Ahora Felisa tiene a dos vecinas más viviendo en la casa, Rosa y Rosario que todos conocen como la 'estudiante' por ser la más joven y eso que pasa de los 45 años. Ella era una de los 36 niños que corrían por la casa como si de una gran familia se tratara como recuerda Lolo, uno de los hijos de Felisa.

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