Los agricultores trabajan por partida doble: en el campo y fumigando el pueblo
Uno de los colectivos que no ha dejado de trabajar a pesar del Covid es el agrícola. Estoy en un pueblo de la provincia de Sevilla, en Brenes, porque aquí los agricultores se suben a sus tractores para fumigar el pueblo después de su larga jornada en el campo. Una iniciativa solidaria y altruista que demuestra cómo en este pueblo todos van a una.
Van llegando tractores al punto de encuentro. El trasiego es constante porque son tractores grandes , medianos o pequeños, incluso, que van llenando las cubas que llevan con el líquido desinfectante. Lo primero que hacen es ponerse los EPIS , equipos de protección individual, para ir protegidos. Aquí se respira compañerismo y buen ambiente. Todos lo tienen claro, hay que arrimar el hombre para matar el bicho.
Ha llegado el alcalde socialista para unirse con su tractor a la fumigación. Pero aquí los colores no importan, la solidaridad está por encima de cualquier ideología. Este pueblo es básicamente agrícola y tiene poco menos de 13.000 habitantes.
Los tractores ya están por las calles de Brenes desinfectando todas sus calles. No me puedo subir a un tractor porque hay que ir equipado y es complicado grabar con el ruido pero les acompaño con el coche por las calles. El pueblo está tomado por los agricultores que con los tractores generan una lluvia fina por todo el pueblo. No hay nadie en la calle, las ventanas cerradas y miradas complacientes desde las casas. Les saludan desde sus casas y sonríen. Los vecinos de Brenes están orgullosos de sus agricultores y se sienten seguros cuando salen a la calle gracias a ellos.