El servicio público de radio y televisión en España tiene por objetivo atender a la más amplia audiencia, asegurando la máxima continuidad y cobertura geográfica y social. Con el compromiso de ofrecer calidad, entre otras cosas. Y no lo digo yo, sino la ley que regula el servicio público de radio y de televisión en nuestro país.
Para poder seguir prestando este servicio público, necesitamos que se garantice a largo plazo la emisión y la recepción de los servicios de radiodifusión de radio y televisión terrestre en abierto para todos los ciudadanos. Porque en cualquier escenario previsible y no disruptivo, no hay otra alternativa que iguale a la radiodifusión terrestre en España. Y, ni mucho menos, que pueda sustituirla.
Las dos situaciones críticas que hemos vivido en un semestre en nuestro país no hacen más que ratificar esta necesidad.