La belleza dramática del cine documental de Patricio Guzmán es de una coherencia y de una magnitud tal que es posible que algún día galardones como el Príncipe de Asturias haría bien su jurado si mirase a este realizador chileno que tuvo la grandeza de dedicar prácticamente todo su cine a quien salvó probablemente su vida, un Salvador Allende que con el suspiro como metáfora del tiempo le dio tiempo a enseñar a Patricio que otro Chile era posible. Sin embargo, al parecer, no sólo no atesora premios Patricio Guzmán, es que ni tan siquiera puede estrenar en España su última película, la bellísima Nostalgia de la luz, tan bella como ese desierto de Atacama donde gigantescos telescopios vigilan la Vía Láctea, espacio de conocimiento para el ser humano que sabe mirar. La hora transcurrida en El séptimo vicio, desde el domicilio parisino de Patricio Guzman, ha sido uno de los momentos más importantes para este equipo de radio, para este espacio del que algunos no dudan en definirlo como "de un espacio pequeño de radio, en una de las periferias de Radio 3, más allá de los grandes estudios y de las influencias importantes de la radio pública española", no saben que quienes al decir eso quisieron deslegitimarnos lo que hicieron es definir con una extraordinaria precisión nuestro espacio posible. Nostalgia de la luz es quizá una de las grandes, de las más grandes películas del año, y si no se puede estrenar en nuestro país es que algo definitivamente grave está pasando en este país.