Eugène Green empezó tarde a hacer cine. Venía del teatro barroco, donde la declamación es esencial, y eso ha trasladado a sus películas desde el principio. La palabra juega un papel importante ya en Toutes les nuits (2001), primera de la serie que hizo con Adrien Michaux, un actor que a muchos nos recuerda al Jean-Pierre Léaud de los filmes de Truffaut. Puede decirse que la relación artística entre Michaux y Green es tan fuerte y fructífera como la que unió a los otros dos grandes genios en torno a Antoine Doinel. El amor es la base que modela también la obra de Green, solo que entendido desde un punto de vista más espiritual, incluso platónico, como él se atreve a reconocer en esta entrevista. Si hay que elegir una película de Green, véase Le Pont des Arts (2004), y el lector sabrá a qué nos referimos.
La espiritualidad es clave en su cine, desde luego, hasta el punto de ser el tema principal de algunos de sus filmes. A Religiosa Portuguesa (2009) fue filmada en Lisboa, una ciudad que conoce bien. En el marco del Indielisboa, Victor Paz pasea con Eugène Green por las calles de Alfama, donde tuvo lugar esta conversación sobre La Sapienza (2014), en competición, y que se fue de vacío. No son buenos tiempos para la espiritualidad, pero a pesar de su escaso impacto en las corrientes del cine contemporáneo, para algunos, los filmes de Green siguen siendo maravillosos y, desde luego, necesarios. (28/07/2016).