La música de Wagner entra tarde en los teatros españoles. Lo revela el estreno de Rienzi en el Teatro Real de Madrid en 1876, en un momento en el que el compositor camina por derroteros estéticos muy distintos. Por entonces, Wagner vive en Bayreuth, ha concluido la construcción del festspielhaus y a punto está de comenzar su última ópera, Parsifal. El estreno madrileño usó la versión de Arrigo Boito con traducción rítmica al italiano y numerosos cortes. El crítico Antonio Peña y Goñi, hizo una traducción castellana en prosa que se repartió junto con una biografía del compositor. Un testigo señaló que, el público del estreno la leía "con ahínco, como queriendo penetrar en la música del maestro de Leipzig a través de las retóricas frases del poema".