El poder de la palabra es directamente proporcional al poder de la persona que la pronuncia. Además esa palabra se multiplica y se amplifica, o por el contrario se pierde y se muere dependiendo del lugar desde el que se pronuncia. A nadie se le escapa que la palabra de un poderoso tiene más valor que la de un mendigo. Igual que los antiguos vivían pendientes y en permanente terror de la ira divina o de la palabra del oráculo, vivimos nosotros hoy pendientes de la Palabra de los Mercados que pende sobre nuestras existencias cual espada de Damocles. ¿Quién era Damocles? ¿Dónde estaríamos si no hubiera existido la cultura de la Grecia Clásica? Hoy nos hemos propuesto recordar una parte de la deuda que tenemos con Grecia. En la época en la que machaconamente y a todas horas escuchamos desde los medios, instancias y púlpitos varios, que Grecia está endeudada y que su "rescate" cuesta demasiado, nos parece saludable invertir la mirada y detenerla en nuestra deuda con Grecia y no al revés. La música nos llega en las voces de de Petros Gaitanos, Agnes Baltsa, Dimitra Galani, Pavle Aksentijevic, Divna Ljubojevic y el coro Prvo Beogradsko Pevacko Drustvo.