El bosque habitado Soy la semilla nativa. Con Aterciopelados06/08/2017
TP

Bienvenid@s a un bosque habitado por los guardianes de semillas que somos tod@s los individuos (aunque también muchos no humanos) que habitamos el planeta.

Semilla, micromundo tan sencillo y tan enorme al mismo tiempo. Semilla… cabe en la palma de tu mano y puede contener un bosque… Semilla, donde se mantienen protegidos los conocimientos, todos los saberes y toda la riqueza de la Madre Tierra… Semilla. Tú también eres semilla. Grita como Macaco ¡Soy semilla!

enamorad@s de las semillas ancestrales, sembradas por campesinos de manera natural, las semillas que conservan el sabor local y regional, las semillas que nos llevan a crear y cuidar el huerto personal. Las semillas que son identidad, que hacen florecer nuestros talentos, que no necesitan toxinas, ni multinacionales, semillas que sembramos en nuestro jardín particular o comunal…

Semillas que nos están llevando, a escala planetaria, a un pacto mundial… ¡Semilla nativa!... Y es que toda esta declaración de principios es de Aterciopelados, Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, dos semillas que están brotando robustas, magníficas y enraizadas en Latinoamérica y en España.

Aterciopelados y su último trabajo… ¡Relucientes!

Como relucientes son también los textos de la Comunidad del Bosque: Gustavo Duch, Eduardo Galeano, Vandana Shiva, Cayetano Arroyo, Ignacio Abella y Mar Verdejo Coto.

Y como resplandecientes son también los integrantes del Club de la Hojarasca, hoy formado por José Manuel Sebastián, Álvaro Soto, Marta Iraeta, Charlie Faber, Isabel Ruíz Lara y la Voz del Bosque: Juan Carlos Ruíz. Tod@s cómplices para declarar que las semillas son libres, fuente de vida, ansia de la naturaleza por expresarse, renovación, multiplicación, evolución eterna y libre y que son, también, el derecho de nacimiento de toda forma de vida y la base para la protección de la biodiversidad.

Y ahora, acude al bosque, recoge una semilla delicadamente y pósala en la palma de tu mano. Mírala y descubre todos los mundos que contiene. Mírala y entiérrala en el humus que nos sostiene. Y riégala, cuídala, hazla brotar… crearás un bosque dentro y fuera de ti, sin duda, territorio conmovido… ¡Arriba las ramas!

El bosque habitado
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